En la última década el idioma se ha convertido en un requisito indispensable para encontrar un empleo. Si antes la habilidad de conocer otra lengua se limitaba a aquellas personas o empresas que buscaban su actividad en el extranjero, ahora la internacionalización de la economía y de las compañías en general han hecho que desde cualquier país tengamos que manejar diariamente diversos lenguajes.

Por ello, los beneficios de estudiar un idioma, y en concreto la lengua inglesa, aceptada como oficial de manera universal, son múltiples y variados de cara al mundo laboral. En un contexto actual que sufre altas tasas de desempleo la especialización no es una opción, es una necesidad prioritaria. Así, si echamos un vistazo a las ofertas laborales y de prácticas a las que podemos optar, en casi la mayoría, el inglés se ha convertido en el requisito número uno que debe aparecer en nuestro currículum.

Esta circunstancia no es de extrañar debido a que la mayoría de profesiones requieren de esta herramienta para gestionar adecuadamente el trabajo. Así, tanto un camarero, un ingeniero, un informático pasando por un publicista o un recepcionista de hotel deben estar cada vez más orientados a esta dinámica lingüística. Bien porque el sector servicios es la base de nuestra economía, bien por la globalización y externalización empresarial o bien porque quieren encontrar trabajo en el extranjero, las razones de aprender inglés en una academia de idiomas no acaban nunca.

En este sentido, las oportunidades laborales se multiplican si se conoce esta lengua situando al aspirante en una posición más competente de cara al resto de los candidatos. Una práctica que se está convirtiendo en habitual es que la compañía busque un empleado con un inglés de nivel alto concretando en la oferta de empleo que en la entrevista personal dicha habilidad tendrá que ser demostrable. Además, es importante conocer que la tendencia apunta a que lo que se pide, cada vez más, son titulaciones oficiales dentro del Marco Común de Referencia Europeo o similares.

No obstante, el saber inglés no es útil solo para quienes buscan empleo, también para los que ya lo tienen o lo que están pensando en cambiarlo. No debemos caer en el error de pensar que como ya estamos inmersos activamente en el mundo laboral no necesitamos mejorar. La formación continua es siempre un aliciente para las empresas y una oportunidad para el empleado debido a que, así, podrá aportar mucho más a la compañía convirtiendo a la persona imprescindible de la misma.

Pese a que es más efectivo el aprendizaje de la lengua inglesa desde las edades más tempranas, nunca es tarde para comenzar. Hay que evitar las trabas de que el estudio de otro idioma es difícil para ser capaces de adaptarnos al mundo que nos rodea y que nos ha tocado vivir. La preocupación en torno a la empleabilidad es constante en la sociedad y una solución para ello pasa por instruirse en el habla anglosajona.

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